Todos, en algún momento de nuestro caminar, hemos sentido el vacío de estar lejos del camino, ya sea por nuestras dudas, por los afanes del mundo o por situaciones que nos hicieron sentir desorientados. Pero la historia de la Oveja Perdida no se trata de nuestra capacidad para encontrar el camino de regreso, sino del amor incansable del Pastor que sale a buscarnos incluso en los lugares más oscuros.

Sentirse perdido no es el final de tu historia; es el momento en que el amor de Dios se manifiesta con más fuerza.

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